como Netflix, pero sobre cuatro ruedas

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La idea de los coches por suscripción, otrora totalmente impensable, parece hecha a imagen y semejanza de la generación para la que Netflix es una suerte de segunda piel.

Los coches por suscripción son un tema cada vez más candente en la industria automovilística. Prueba de ello que casi todas las compañías que se desenvuelven en este ámbito de actividad cuentan ya con ofertas específicas enfocadas a los automóviles por suscripción.

La idea de los vehículos por suscripción, otrora totalmente impensable, parece hecha a imagen y semejanza de la generación para la que Netflix es una suerte de segunda piel absolutamente irrenunciable en su vida.

Poder utilizar un coche nuevo o casi nuevo de manera flexible mediante el abono de cuotas mensuales fijas, gestionar la suscripción de manera digital y poder devolver el automóvil fácilmente tiene a bote pronto muchas ventajas (casi tanto como Netflix y otras plataformas de vídeo en streaming).

Si bien el concepto de vehículos por suscripción se ajusta de manera particularmente óptima a las necesidades de movilidad de los jóvenes, quienes han hincado ya el diente a esta tendencia son solo una pequeña minoría.

De acuerdo con un reciente informe emprendido en Alemania por la consultora Roland Berger, solo el 8% de quienes compran automóviles nuevos ha contemplado seriamente la opción de los coches por suscripción (y el 79% rechaza esta posibilidad de manera tajante).

Es más que evidente, por lo tanto, que los vehículos por suscripción constituyen un modelo de negocio que se encuentra aún en su más tierna infancia y que necesita dar alas al «awareness» y vencer el escepticismo del consumidor para dar cuenta de su verdadero potencial.

Están poniendo ya ojitos al modelo (sumamente prometedor) de los coches por suscripción start-ups especializadas (Wabi o Bipi, por ejemplo) y compañías de «leasing» y también los propios fabricantes automovilísticos, que contemplan este modelo como una manera de tirar la caña a sus clientes más jóvenes y también de favorecer la entrada en el mercado de más automóviles eléctricos.

Un estudio llevado en Alemania por CAR Institut, Fleetpool, IBM y Ergo concluye que quienes han probado ya los coches por suscripción están convencidos de que este modelo favorece la transición a los vehículos eléctricos.

Un buen número de fabricantes automovilísticos ofrecen ya coches por suscripción

Ofrecen ya coches por suscripción a sus clientes fabricantes como Volvo, Porsche, Audi, Jaguar, Toyota, PSA o Volkswagen.

En Alemania Ford inauguró a principios de marzo un modelo de suscripción que la compañía cree que pegará rápidamente el estirón. En colaboración con la compañía alemana de suscripción de automóviles Fleetpool y 300 concesionarios de Ford, la compañía pone a disposición de sus clientes suscripciones para los modelos Fiesta, Focus, Puma y Kuga y la serie Mach-E de Mustang. Las suscripciones mensuales incluyen todos los costes de registro, mantenimiento y seguro y el cliente debe limitarse a pagar por la gasolina o la electricidad para alimentar el vehículo. Tales suscripciones suelen tener una duración de doce meses y una vez transcurrido ese periodo, los coches regresan a los concesionarios en calidad de automóviles usados. «El servicio de suscripción de Ford está totalmente en línea con el zeitgeist actual», enfatiza Alexander Kaiser, Deputy Chief Executive Officer de Fleetpool, en declaraciones a Horizont.

Para alcanzar los ambiciosos objetivos de crecimiento con los que Ford aspira a echar anclas en el mercado con su recién estrenado servicio de suscripción, la compañía se lo jugará todo a la carta de los canales digitales (que son también los favoritos de la «Generación Netflix»).

También Kinto Flex, la marca enfocada a los coches por suscripción de Toyota, apuesta fuertemente por los canales online, aunque incluye también en su «marketing mix» las plataformas offline. Al fin y al cabo, Kinto Flex quiere dirigirse a dos targets diferentes: aquellos que quieren elegir coche desde la comodidad de su propio sofá y quienes desean una asesoría más personal y prefieren hablar de tú a tú con el personal de los concesionarios más cercanos de Toyota. Para conectar con ambos targets Kinto Flex apuesta por la publicidad online y las redes sociales, pero mete asimismo en la ecuación a las tradicionales revistas corporativas, explica Nadine Puscher, Senior Manager Marketing & Digital Business de Kinto Flex en Europa.

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