Pieces of her (¿Sabes quién es?), una serie de Netflix sobre la violencia machista | PANTALLA PLANA

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¿Cuántas personas viven una vida que no es suya? Ése es un censo. En Pieces of her (“¿Sabes quién es?”, Netflix 2022) el drama de la búsqueda de identidad se condensa en el personaje de Laura Oliver, una mujer que vive escondida en la piel de otra para sobrevivir a un ex violento que la busca para matarla.

Durante el cumpleaños 30 de su hija, una situación límite pone en evidencia rasgos de la personalidad de Laura que hasta entonces parecían incompatibles con su forma de ser. Esto desencadena preguntas acerca de la verdadera historia de la madre de Andy (Bella Heathcote), a la que empieza a rastrear mientras escapa de supuestos enemigos.

Jane Queller (así se llamaba Laura antes de convertirse en testigo protegida del FBI) es hija de un magnate de la industria farmacéutica. Un hombre con poder y pocos escrúpulos que termina asesinado públicamente por una víctima de los efectos adversos de un medicamento que su laboratorio comercializa. Laura tiene dos hermanos: uno codicioso que no ve la hora de suceder al padre y otro en la vereda opuesta a los negocios familiares. Este último le presenta a Nick, líder de una agrupación revolucionaria a quien luego se adjudicará el atentado contra el empresario.

Sobre la madre de Jane, que muere joven, solo sabemos que una noche intenta escapar del esposo a bordo de un auto con los tres hijos. El poderoso Martin Queller se para frente al vehículo, la amenaza. Ella llora, juro que te paso por encima si no te corrés, le dice y le tiembla la voz. Mientras duda, uno de los hijos levanta el pestillo y frustra la fuga.

La joven Jane, ya huérfana de madre, es virtuosa en el piano y su papá la obliga a llevar una vida de concertista por el mundo. “Siempre juntos”, le dice, mientras pone un veneno abortivo en su bebida, porque sospecha que Nick la ha dejado embarazada. Jane se revienta los dedos a propósito con la puerta del auto después de una audición.

Pero Nick también la decepciona cuando demuestra que está tan dispuesto a pasarle por encima a ella y a los demás como su propio padre, del que se declaraba enemigo. Una noche él la muele a palos y deja morir a su hermano para esquivar la cárcel. Jane logra escapar y Nick se vuelve el fugitivo más buscado por el FBI. La huida es relativa: para sobrevivir, Jane debe aceptar un trato de la oficina de inteligencia para cumplir cuatro años de cárcel y luego salir como Laura Oliver, obligada a permanecer oculta hasta el momento de testificar contra su ex.

Una lectura posible que habilita la serie protagonizada es la de la dificultad de encontrar la propia identidad en un contexto de violencia patriarcal. Mientras Andy junta los pedazos de su madre y va entendiendo -reconstruyendo- su propia historia, como espectadores acompañamos esa búsqueda, pero no para llegar a la conclusión pacificadora de que al final todxs estamos hechos de heterogeneidades sino para captar la estremecedora verdad de que el drama de la disección también nos habita.

“No quiero morir en la piel de otra persona”, le dice Laura a una agonizante compañera de quimioterapia. No poder ser quién se es, perder el derecho a nombrarse, a la autonomía, a la memoria, vivir una historia de mentira que nos cuentan o nos obligan a contar o a contarnos, ¿a qué recuerdan esas mutilaciones? ¿No se parecen acaso a los agujeros negros que fragmentan el recuerdo de una violación? ¿Qué relación guardan con la vocación anatómica del acoso callejero, ese que es capaz de otorgar personería jurídica a un culo pero está en contra de los derechos de personas enteras? Mujeres despedazadas nos quieren, pareciera, y ese es el mensaje que se cocina al calor de esta historia de suspenso basada en la novela de Karin Slaughter.

Así como el holocausto fue una máquina anónima de despedazar cuerpos, también el patriarcado lo es. Con sus múltiples engranajes. El que te dice que estás gorda y el que te vende la ropa que no te entra. Desmoralizar a base de mensajes contradictorios, dinamitar la confianza con exigencias incumplibles y exprimir hasta el ahogo son otras formas de exterminio. De esa sinécdoque perversa elige escapar Laura cuando firma su salida del programa de protección de testigos y sale a buscar a Nick, esta vez en su propio nombre.

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